Padres y empleadores. Clientes y usuarios.
March 4, 2009
Las webs son como hijos para los clientes. Para nosotros, desarrolladores, también, pero en un sentido muy diferente (esto lo dejo para otro día). Me explico.
Los que son padres, son capaces de ver y valorar virtudes en sus hijos que nadie más es capaz de apreciar. Hasta el punto de que es fácil que vean defectos como virtudes. Existe un apego emocional protector que hace que, en demasiadas ocasiones, su visión se distorsione de la realidad. Me refiero a ese cariño protector, que hace decir cosas como “a mi hijo lo han suspendido”, por no afrontar la realidad de que su hijo se ha suspendido él solito.
Algo muy parecido pasa con aquellos que son propietarios de un sitio web. Directivos y empresarios orgullosos de las webs de sus empresas. Cuando miran su web, quieren sentirse orgullosos de ella y lo hacen con una visión muy parcial y distorsionada. Aprecian determinados detalles que nadie más va a apreciar, y no se fijan en otros muchos, importantes, a mejorar. “¿Para que voy a mejorar mi web? ¡Si mi web está estupenda! Y, además … con lo que me ha costado … ¿para qué voy a cambiarla?”
Los usuarios, por contra, tienen una visión radicalmente opuesta. Ellos no sienten ningún aprecio especial, ni apego emocional, ¡ni vínculo económico!, por las webs que visitan, ni por las empresas que representan. Para ellos, sus webs son meras herramientas. Los usuarios van a coger a los hijos de esos padres orgullosos y los van a evaluar desde el punto de vista del empleador. Y a los responsables de recursos humanos les importa un pimiento que a su hijo le salgan esos simpáticos hoyuelos cuando sonríe.
Los usuarios son fríos, calculadores, valoran objetivamente y de manera estricta aquello que necesitan, y no van a dejar pasar por alto ningún defecto que pueda interferir en el rendimiento que ellos esperan. Si la herramienta no les gusta, van a tardar dos segundos en darle al botón Atrás del navegador e irse a la competencia.
Esto es algo que a la mayoría de clientes, desde su visión paternalista, les cuesta entender.
Por el mismo motivo, recelan y no suelen dejarse asesorar. A ningún padre le gusta que le cuenten los defectos de su hijo, ni mucho menos que le digas como debe criarlo. Y, si lo intentas, será complicado que te escuchen y que te crean.
Julio Loayza - 1:34 am