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Nuevo sitio web (o no) del Hotel Tigaiga

February 13, 2010

Tres un tiempo sin publicar ningún artículo ni trabajo realizado, voy a aprovechar para presentar uno de nuestros últimos trabajos publicados, el cual me va a servir además de ejemplo, para exponer un planteamiento que llevamos predicando desde hace muchos años.

Se trata del nuevo sitio web del Hotel Tigaiga. El Hotel Tigaiga es uno de los establecimientos más emblemáticos de Canarias y cliente de stanque desde el año 2000.

Captura web del Hotel Tigaiga 2010

El nuevo sitio es básicamente un restyling de su sitio anterior, que databa de 2005, optimizado esta vez para pantallas de mayor resolución y con la novedad de la integración con las diversas webs sociales que utilizan para comunicar sus novedades.

Si describimos el nuevo sitio, seguramente lo que más podría pasar por alto es precisamente lo que nosotros consideramos más importante, y es que es básicamente el mismo que hicimos en 2005.

Sí. Ha habido un restyling gráfico, con fuentes y fotos de mayor tamaño, lightboxes varios y otras novedades, pero en esencia se trata del mismo sitio.

Y esto es lo que quiero recalcar. No ha sido necesario replantear un nuevo sitio web desde cero. No ha habido que tirar nada abajo. La web que construímos en 2005 era perfectamente válida hoy en día, solo necesitaba un lavado de cara y adaptarse a algunas novedades. Nada más.

Al contrario que la estrategia errática de la mayoría de empresas, que se ven obligadas a rehacer sus sitios web desde cero “porque ya no valen” cada dos o tres años (-nunca han valido-), un sitio web bien planteado desde el principio, construído sobre estándares, código semántico, con una correcta arquitectura de información y una buena experiencia de usuario, funcionará bien desde el primer día y durará mucho más tiempo. O lo que es lo mismo, maximizará beneficios y será mucho más amortizable.

Sí. Es cierto que un sitio web de un hotel no es el más complejo de plantear, desde luego, pero, a pesar de ello, por delante de nuestros ojos pasan, uno tras otro, sitios de hoteles que van cambiando radicalmente cada par de temporadas, fracaso tras fracaso, sin encontrar nunca el formato que les sirva para conectar de verdad con sus clientes.

La experiencia del Hotel Tigaiga demuestra que las cosas, si se hacen bien, solo hay que hacerlas una vez.

Julio Loayza - 3:10 pm

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Una web no es un kilo de peras

July 27, 2009

Muy frecuentemente oímos la palabra “caro”.

Suelen decirnos que somos la propuesta más “cara”, a pesar que nuestra tarifa por hora es francamente ridícula para una cualquier empresa profesional que se precie. Sea del sector que sea. Sin ir más lejos, cada vez que llevo el coche al taller me encuentro con una factura que refleja un precio de hora de trabajo mayor que la que tarificamos nosotros. La pago sin rechistar, como hace todo el mundo ¿Quién soy yo para tasar el coste del trabajo de otr profesional? Pero, sin ánimo de desmerecer un ápice el trabajo de un experto en mecánica, ¿Cuál de los dos trabajos requiere de un nivel de especialización más complejo y difícil de obtener? ¿Qué hay más en España? ¿Mecánicos formados, o profesionales de la web preparados, que conozcan el medio y todas las disciplinas necesarias para desarrollar proyectos con un mínimo de garantías de éxito? No me cabe la menor duda.

No obstante, a pesar de ello, siempre ocurre que hay propuestas más baratas, sospechosamente más baratas y, generalmente, a consecuencia de ello, nos etiquetan de “caros”. Y te lo dicen sin paliativos.

Existen muchos motivos por los que llega a suceder esto. Uno de ellos es que el mercado no está preparado para evaluar sus propias necesidades y diferenciar lo que es bueno y lo que no lo es. Digan lo que digan los clientes, digan lo que digan las empresas o instituciones que contratan una web, la inmensa mayoría no dispone de un criterio al respecto. Se lanzan a ciegas a un mundo que desconocen por completo, más allá de ser usuarios. En ese sentido se encuentran completamente desprotegidos y muchas veces solo les queda confiar en la suerte.

Si necesitas un buen cirujano traumatólogo ¿Cómo llegas hasta él? ¿Cón qué criterio lo seleccionas? No lo buscas en las páginas amarillas en “cirujanos buenos”. En la vida real otros médicos te lo recomendarán en base a una reputación. Pero si no fuera así, y tuvieras que sentarte ante tres cirujanos traumatólogos para elegir “al bueno”, ¿Con que criterio podrías diferenciar cuál es el bueno del malo, o si no hay ninguno bueno? ¿Cómo puedes evaluarlos , si los expertos son ellos?

Sin capacidad para evaluar, los clientes suelen basarse en diferentes criterios, generalmente subjetivos, como puede ser la impresión que les cause el técnico y/o comercial que haga la visita, además de un criterio común a priori muy objetivo: El precio.

Si te ofrecen “lo mismo” por 6.000 euros y por 1.500 euros ¿Qué oferta eliges? Bueno, la mayoría diría que obviamente la de 1.500 euros.

Pero, si cualquiera lo reflexiona un momento, ¿Lo mismo por 6.000 que por 1.500? ¿Dónde y cuándo se ha visto que se regalen duros a cuatro pesetas?

En España somos extremadamente desconfiados, sin embargo, en este ámbito, alguien ofrece un producto a una cuarta parte del precio, o a la mitad, y muchos piensan que el producto final será el mismo, con matices, pero básicamente el mismo. Hay algo que falla. Porque si a cualquiera le ofrecen por 7.500 euros un Mercedes nuevo, valorado en 30.000 euros, por mucha crisis que haya, lo que creerá inmediatamente es que están intentando timarle. Que es robado, que no es nuevo, que es defectuoso, o cualquier otra cosa negativa. Pero nunca pensará: “¡Vaya! ¡Qué suerte he tenido!”

La realidad es que se contratan webs como quien va al supermercado y compra un kilo de peras. Puedes ir al supermercado más barato, donde sabes que serán más baratas, porque en realidad, no habrá diferencias notables con respecto a las de otro. Y si las hay, probablemente son tan sutiles que no vale la pena ni plantearse ir hasta otro a por ellas. Son peras.

Pero una web no es un kilo de peras. Una web no es mercancía. Un web es un desarrollo a medida, y las diferencias estarán marcadas siempre por el equipo de trabajo que la desarrolle, por su experiencia, sus conocimientos, su formación, su seriedad y su compromiso. El producto final, su calidad, será el fruto de ese desarrollo personalizado y los resultados que se obtengan del mismo serán directamente proporcionales a dicha calidad.

Esto último es lo que, generalmente, no alcanza a ver el cliente. Si el producto o su estrategia no está correctamente planteada, si no es usable, si no es accesible desde diferentes plataformas, o si no es posicionable, ese producto, no solo no proporcionará ningún beneficio, si no que estará abocado irremediablemente al fracaso y a la necesidad imperiosa, más temprano que tarde, de un nuevo desarrollo que comience desde cero, con todo lo que ello implica: una nueva inversión en tiempo y energías, y por supuesto una nueva suma de dinero. Esos 1.500 euros, una ganga a priori , se convertirán en un gasto inútil y en una pérdida de un tiempo valioso, ya sea porque la competencia lo esté haciendo mejor o porque, no haciéndolo mejor, se está perdiendo una excelente oportunidad para ponerse por delante.

A eso, ciertamente, es lo que yo llamo caro.

La triste realidad, es que la inmensa mayoría de los desarrollos acaban siendo de este tipo. De hecho muchas empresas encadenan uno con otro, siempre trabajando en ello. Basta con ojear varias webs de empresas al azar para ver cuánto dinero malgastado y cuántas oportunidades de negocio perdidas. Ante este panorama, no creo que nadie pueda alzar la voz con orgullo para decir: “¡Vaya!, ¡Cuánto dinero ahorrado!”.

Actualización (17/02/2010): Puedes leer una versión de este artículo en inglés cortesía de Luciana Ibanescu ¡Gracias!

Julio Loayza - 5:24 pm

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Padres y empleadores. Clientes y usuarios.

March 4, 2009

Las webs son como hijos para los clientes. Para nosotros, desarrolladores, también, pero en un sentido muy diferente (esto lo dejo para otro día). Me explico.

Los que son padres, son capaces de ver y valorar virtudes en sus hijos que nadie más es capaz de apreciar. Hasta el punto de que es fácil que vean defectos como virtudes. Existe un apego emocional protector que hace que, en demasiadas ocasiones, su visión se distorsione de la realidad. Me refiero a ese cariño protector, que hace decir cosas como “a mi hijo lo han suspendido”, por no afrontar la realidad de que su hijo se ha suspendido él solito.

Algo muy parecido pasa con aquellos que son propietarios de un sitio web. Directivos y empresarios orgullosos de las webs de sus empresas. Cuando miran su web, quieren sentirse orgullosos de ella y lo hacen con una visión muy parcial y distorsionada. Aprecian determinados detalles que nadie más va a apreciar, y no se fijan en otros muchos, importantes, a mejorar. “¿Para que voy a mejorar mi web? ¡Si mi web está estupenda! Y, además … con lo que me ha costado … ¿para qué voy a cambiarla?”

Los usuarios, por contra, tienen una visión radicalmente opuesta. Ellos no sienten ningún aprecio especial, ni apego emocional, ¡ni vínculo económico!, por las webs que visitan, ni por las empresas que representan. Para ellos, sus webs son meras herramientas. Los usuarios van a coger a los hijos de esos padres orgullosos y los van a evaluar desde el punto de vista del empleador. Y a los responsables de recursos humanos les importa un pimiento que a su hijo le salgan esos simpáticos hoyuelos cuando sonríe.

Los usuarios son fríos, calculadores, valoran objetivamente y de manera estricta aquello que necesitan, y no van a dejar pasar por alto ningún defecto que pueda interferir en el rendimiento que ellos esperan. Si la herramienta no les gusta, van a tardar dos segundos en darle al botón Atrás del navegador e irse a la competencia.

Esto es algo que a la mayoría de clientes, desde su visión paternalista, les cuesta entender.

Por el mismo motivo, recelan y no suelen dejarse asesorar. A ningún padre le gusta que le cuenten los defectos de su hijo, ni mucho menos que le digas como debe criarlo. Y, si lo intentas, será complicado que te escuchen y que te crean.

Julio Loayza - 1:34 am

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Fitur 2009 y el decaimiento de las ferias

February 1, 2009

Un año más estuvimos en Fitur.

En un año de dificultades económicas la feria destacó por las ausencias, ya que disminuyó de forma importante tanto el número de empresas, con stand y sin él, como el de visitantes profesionales.

Me resulta revelador que la crisis haga estos estragos en ferias. Es decir, a una feria se asiste con el objetivo único de rentabilizarla ¿o no es así? Y en un año en el que tu competitividad tiene que aumentar, ¿dejas de ir a ferias? ¿no debería ser al revés?

Siendo así, veo tres posibles lecturas:

  1. Dudas de que vayas a rentabilizar. Con lo cual, dejas en entredicho tu propia capacidad de captación u obtención de negocio (y/o la de la feria), porque, digo yo, que el volumen de negocio será proporcional. Es decir, irán menos clientes potenciales, pero también menos competidores ¿o no? Entonces, ¿por qué no vas? Y, en tal caso, ¿por qué qué fuiste años en anteriores? ¿es que fuiste a no rentabilizar?
  2. Asumes que nunca has ido a una feria buscando rentabilidad, si no estatus.
  3. Te has dado cuenta de que las ferias, tal y como han existido hasta ahora, no tienen futuro.

Me temo que hay mucho más casos de los tipos 1 y 2, que del tipo 3. Me pregunto qué estarán pensando ahora mismo los organizadores de ferias y si sabrán reaccionar a tiempo y de la forma correcta.

Sea como sea, este año, a pesar de las ausencias, nuestra actividad fue incluso más alta que en años anteriores, y no perdimos la oportunidad de reunirnos con numeros clientes y potenciales clientes, quedando, en general, bastante satisfechos con los resultados.

Como siempre, algunas empresas son altamente reticentes. Son demasiados los que, supongo, les abordan con el asunto web y establecen una coraza desde el momento en el que lo mencionas. Es una lástima que sea así, porque generalmente contactamos con empresas en las que las carencias del canal web son evidentes, y lo que ofrecemos no es, ni más ni menos, que una potenciación de dicho canal que implicaría para dichas empresas una mejora en los resultados. Sin embargo, no ven la oportunidad. Por contra, la situación que ven es la de una empresa, una más, que intenta venderles lo que sea. Es normal. En un entorno empresarial tan saturado de mercachifles se hace muy complicado atender a una solicitud de credibilidad.

No obstante, espero que esta situación de decaimiento económico, sirva para que algunas empresas quiten un poco la coraza, abran muy bien los ojos, y comiencen a valorar la ayuda externa en cuestiones estratégicas tan importantes como es el canal web. Lo van a necesitar.

Julio Loayza - 10:58 pm

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Apagar fuegos

January 20, 2009

En nuestra larga trayectoria, en unas cuantas ocasiones, nos hemos visto en la situación de que un cliente nuevo nos llama para rescatar un proyecto con caracter de urgencia.

El patrón suele ser el mismo:

  • Un cliente con el que no has trabajado antes.
  • Un proyecto empezado, o que debía haberse empezado hace bastante tiempo, y cuyo plazo está a punto de expirar, o incluso ha expirado ya.
  • Suele suceder que, al menos una empresa o “profesional”, les ha dejado ya en la estacada y recurren a ti en última instancia.
  • Lo habitual es que este cliente haya movido cielo y tierra buscando a un salvador, y que alguien, al que posiblemente le has salvado algún proyecto en alguna ocasión, te haya recomendado.

Lo normal es que abordes con ilusión este tipo de proyectos. Si lo resuelves con solvencia, habrás ganado un nuevo cliente, el cuál además quedará en gratitud contigo. También presentará un reto profesional, lo cual resulta un incentivo y además pone a prueba tus capacidades, o las de tu empresa. Suena bien, ¿Verdad?

Pues no. Todo aquel que haya pasado por lo mismo sabrá que la realidad es muy distinta.

Cuando asumes este papel de salvador, lo que estás haciendo es:

  • Heredar unas responsabilidades, una presión y unos plazos agobiantes que no son tuyos.
  • Poner el listón excesivamente alto. Es fácil que, aunque lo hagas muy bien y te dejes la piel en el proyecto, nunca parezca suficiente, porque las espectativas iniciales del cliente (las que tuvo en su momento) siguen intactas y sin embargo el plazo para llevarlas a cabo es irreal.
  • Poner en riesgo tu profesionalidad. Por muy bueno que seas, por muy implicado que estés, por muchas horas que le eches, no puedes obrar milagros. Si el prooyecto no sale o hay problemas por el camino, tu profesionalidad será la que quede en entredicho.
  • Convertirte en el último responsable. Si por lo que sea el proyecto acaba torciéndose, quien va a quedar en el punto de mira vas a ser tú, aunque hayas logrado mucho más en un mes que ellos en año y medio.

Finalmente, si llegas a la meta con éxito, no sueles encontrarte en esa situación de tremenda gratitud que esperabas. El cliente está satisfecho, pero ha visto el abismo de cerca, así que no esta para muchas alegrías y acaba no agradeciendo el esfuerzo en su justa medida. El cliente te ha utilizado. Es posible que no vuelva a contar contigo para ningun proyecto. Es más, en ocasiones sucede que tras la crisis puntual continuará trabajando con su antiguo proveedor (el que le dejó en la estacada)

Te preguntarás, ¿Cómo es posible que suceda esto? El problema es que no te has hecho valorar. Que seas un recurso de urgencia no significa que seas una solución sólida para el futuro, aunque hayas funcionado a las mil maravillas. Las ruedas de respuesto están solo para cuando las necesitas.

Mi consejo: No aceptes nunca ser un apagafuegos, porque la única consecuencia real es que te convertirás en un apagafuegos. Y si lo haces, primero piénsatelo muy bien, y asegúrate de lo siguiente:

  • Nunca cuentes con que el esfuerzo se pagará “a plazos”. Es decir, no cuentes con que te volverán a llamar, habrá más proyectos, etc. Recuérdalo, eres un remedio de urgencia. Es posible que te llamen, pero no cuentes con ello a la hora de tomar la decisión.
  • Cobra lo que vale. Que la operación tiene que resultar rentable. Que tras semanas sin dormir y sin despegarte del proyecto, consideres que ha merecido la pena. Que además el cliente demuestre su implicación real en el proyecto. Te vas a meter en un berenjenal, asegúrate de que al cliente le impota tanto como para que se lo tome verdaderamente en serio.
  • Ponte serio. Haz que el cliente vea la situación desde el principio: “Señores, han tenido X meses para hacerlo, ahora quedan X días para que acabe el plazo. Los milagros no existen. Lo haremos lo mejor que podamos para que el proyecto salga dignamente, pero no es posible hacer en X días lo que se tuvo que hacer en X meses.”
  • Además de todo esto, recorta. Aunque solo sea para mostrar la gravedad de la situación. Haz ver al cliente que tenerlo todo es imposible. Hay que priorizar. Además, con esto, evitarás que ocurra algo que siempre ocurre: que no solo te pedirán que lo hagas todo, si no que además pretenderán añadir nuevas cosas por el camino. Si de entrada has conseguido hacerles ver la importancia de recortar, entenderán que añadir más no es una buena idea.

Si el cliente no acepta estas condiciones a pies juntillas, es mucho mejor decir que NO. Quédate tranquilo, lo más probable es que no haya nadie detrás de ti que salve la papeleta. Y si lo hay, ¡pobre de él! Ten en cuenta que la mayoría de estos proyectos no sale rentables económicamente, el número de horas excederá en mucho a lo previsto y, sólo por salud, no merecerá la pena. Tampoco perderás un cliente, porque, si no es capaz de valorarte ahora que tiene un problema, ten por seguro que no iba a hacerlo más adelante. No perderás nada y por el contrario, irónicamente, al haber demostrado profesionalidad rechazándolo, quizás sí que te tenga en cuenta para más adelante.

Una empresa seria no debe pretender hacer milagros. Una empresa seria tampoco puede pedirlos.

Julio Loayza - 12:54 am

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Estamos trabajando en ello

February 12, 2008

En repetidas ocasiones, al presentarnos a una empresa o institución en la que hemos detectado carencias o deficiencias en su sitio web, nos encontramos con una reacción que me recuerda mucho a la ya casi histórica frase de “estamos trabajando en ello“.

Desde mi punto de vista, esta situación solo tiene dos posibles lecturas. O en stanque llegamos siempre tarde a todos los potenciales clientes, lo cual se me antoja complicado (por una mera cuestión probabilística), o bien existe un problema real en empresas e instituciones. Las cuales, por un lado, no acaban de recibir nunca un producto que cumpla con sus espectativas y aspiraciones, y por el otro, se muestran ineficaces a la hora de gestionar su canal web.

Y digo esto, porque la mayoría de responsables de dirección o marketing con los que contactamos, suelen admitir abiertamente estas carencias y deficiencias. Del mismo modo, admiten haberlas detectado y comunicado a su respectivo proveedor o departamente de desarrollo. Pero, siendo así, lo incomprensible es que empresas e instituciones no opten por romper una dinámica en la que son los encargados los que tienen que comunicar los errores que cometen los responsables de desarrollo, y además de proponer soluciones ¿No es esto un contrasentido? ¿Por qué no se ataja a la raíz del problema?

Es evidente que existe una falta de perspectiva, en general, a la hora de asignar la responsabilidad de un sitio web dentro de una empresa, e incluso a la hora de encontrar un proveedor. Básicamente, el problema subyace en la gran carencia de personas preparadas en las materias necesarias para afrontar un proyecto web: gestores de proyectos web, expertos en arquitectura de contenidos, en diseño de interacción, accesibilidad, marketing on-line, etc.

De ésta manera, empresas de todos los colores y tamaños se encuentran inmersas en una especie de laberinto sin fin, con “informáticos” por un lado, gente de marketing y directivos por otro, condenados a no entenderse, y todos ellos sin las herramientas necesarias para conectar de verdad con el usuario final.

Julio Loayza - 2:28 pm

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Congreso de Webmasters (día 1)

November 21, 2007

Aquí va una crónica resumida de lo acontecido en el Palacio de Congresos de Madrid durante el fin de semana, incluyendo unas pinceladas de lo más destacable de las ponencias.

En líneas generales el congreso tuvo un perfil muy básico e introductorio. Pero, como comentábamos, es muy de agradecer la proliferación de eventos de éste tipo, y por supuesto a todos los niveles. Siempre se aprende algo nuevo, o se refrescan ideas, y desde luego siempre se conoce gente nueva. Lo cual, es probablemente lo más valioso de todo.

Las primeras ponencias del sábado corrieron a cargo de Andrés Granollers, Director de mediaclick que impartió un pequeño seminario de 2 horas de Posicionamiento en Google introduciendo al auditorio en algunas herramientas y haciendo especial hincapié en la importancia de los contenidos, temática que se repitió mucho durante el resto del congreso.

Ésta ponencia dio paso a Bernardo Hernández actual Director Mundial de Geomarketing de Google y socio fundador de idealista, entre otras punto com, y a David Carmona de Microsoft, que presentaron sus productos al aforo. Quizá lo más destacable de ésta ponencia es el wikimapia que se ha puesto recientemente en marcha y el nuevo software de desarrollo Microsoft Expression, sucesor del controvertido FrontPage.

Acto seguido Maria Jesús Fernández Ruiz webmaster del Ayuntamiento de Zaragoza basó su ponencia de Accesibilidad y Estándares web en su experiencia con la web del Ayuntamiento, introduciéndo al auditorio en la importancia de éstos conceptos y cómo los mismos han sido la base del éxito actual del sitio que gestiona. Da gusto ver como una administración local entiende perfectamente la manera de afrontar el medio, en contraposición con la mayoría de administraciones, locales, regionales y nacionales. [ Continuar leyendo ... ]

Marcos - 7:57 pm

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